El lugar de la Entrevista Clínica en la Evaluación Psicológica
Mas allá de una Técnica de la entrevista
En un vistazo
rápido, pareciera que la importancia que implica todo el proceso de entrevista
respecto a evaluación e intervención en la psicología clínica es más que
evidente. Sin embargo, esta percepción ha caído en menosprecios y
sobreestimaciones respecto a los alcances que verdaderamente ofrece, aspectos que se pretenden indagar en la práctica profesional de
la psicología.
De este modo,
podemos ver como se considera a la entrevista el principio más que la finalidad
de la intervención en clínica. Si bien es real que la entrevista torna el
inicio de un proceso, en la búsqueda de información se va adentrando más y más
en los razonamientos y sentimientos de la persona. También es posible
argumentar que esta entrevista inicial nunca termina, y que más bien se torna
en una entrevista conversacional, en la que la finalidad deja de ser solo la obtención de
información. En este sentido la finalidad de la entrevista a lo largo de la
intervención es, además de conseguir datos relevantes, confirmar hipótesis y
diseñar los procesos que se llevaran a cabo tras el análisis de la información
obtenida, una forma útil y sencilla de mantener una dinámica conversacional a
lo largo de un proceso de evaluación psicológica y llevado metologicamente, incluso de intervención.
Desde este punto
de vista podemos hablar de existe cierto menosprecio a lo que la entrevista
puede ofrecernos dentro de la práctica profesional de la psicología clínica.
Ahondando más, se podrían discutir las diferentes teorías, técnicas y
estrategias, tanto para la evaluación como para la intervención o la
psicoterapia. Sin embargo, estas nos ofrecen una perspectiva integral del
proceso, lo que aquí intento es separar lo que a la entrevista se refiere en el
marco de dichas teorías o técnicas de la evaluación y la intervención
psicoterapéutica y psicológica.
Visto de otro
modo, es semejante a tener un libro a la mano, en el que una simple ojeada no basta para recapitular lo más importante y destacado y
la lectura de ciertos capítulos no ofrece la información necesaria respecto a
ese libro. En este sentido, dependiendo de lo que
queramos saber, nos es posible introducirnos mas en la lectura e incluso volver a realizarla para entenderlo más. Pero además, y es aquí donde entra lo enriquecedor del
ejemplo, nos permite descubrir
aspectos que, pese a no ser buscados, nos brindan información valiosísima e
inesperada. De igual manera, una página, un capitulo o una sección del libro ya
leída previamente al volver a ser abordada nos permite una revaloración y
sobretodo una reinterpretación de lo que estamos leyendo basada en la principal
lectura pero enriquecida con aspectos nuevos, inesperados y mas íntimos
respecto a esa novela. Nos llegamos a encontrar en ocasiones
abstraídos en lo que el autor pensaba y sentía al relatar la novela, rebasando
un tanto la empatía hacia quien escribió eso, y viéndolo en perspectiva, entendiendo
no solo el lugar que ocupa el autor, sino el lugar que ocupaban los
sentimientos e ideas dentro del autor.

Respecto a esta
metáfora, podemos encontrar como una entrevista ofrece una inmensa gama de
posibilidades, y como se convierte en una entrevista abierta, después de ser
estructurada o semiestructurada, en la que la técnica, es rebasada por sentido y la
percepción. De este modo, podemos interceptar la información a través de
abordarla con la persona, y descubrir nuevos aspectos, útiles e incentivadores para todo el proceso de análisis en el
que se constituye la evaluación psicológica. El psicólogo se convierte en
espectador, pero en un espectador activo, indagando e investigando en la
dirección que él considera pertinente, y observando los caminos que nos
presenta la persona, obteniendo de esto no solo la información sino el
enriquecimiento de la perspectiva total de un paciente que, como persona, es
un modelo único e irrepetible y que plantea nuevos retos y descubrimientos, y
que estos a su vez son tan bastos que conforman una fuente prácticamente
inagotable de recursos de información y análisis.
Por el otro lado,
hablando de las limitaciones reales, también podemos decir que no se le da
real importancia, y esto es principalmente por la imprevisibilidad de la
variable, al factor humano. Elementos como la deseabilidad social, la
transferencia, la empatía o el rechazo, además de los mecanismos de defensa o
las disociaciones propias de estos que opacan la información proporcionada. Son
factores para los que se han desarrollado técnicas y entrenamientos en los que
se minimiza su efecto, pero que siguen siendo, en la mayoría de los casos, una
barrera con la que se topa el psicólogo. Es, siguiendo la analogía, como si al
intentar leer un capitulo de pronto y sin “razón aparente” la siguiente pagina
no está, suponemos, contendría información relevante para el
entendimiento del capítulo y por ende del libro. El reto que se le presenta al
entrevistador es ahora, intentar inferir no tanto que es lo que contiene esa página,
sino la razón por la que justo es esa y no otra la que no aparece. Relacionado
a la entrevista, se pretendería inferir que causa que la persona oculte o evada
la información, mintiendo o diciéndola incompleta, negando su ocurrencia o
utilizando algún otro mecanismo de defensa. Mas allá de intentar entender que
es lo que niega, oculta o cual es la verdad, entendiendo mas el
porqué que el qué, lograremos si no leer la pagina que falta, si unir los cabos
sueltos de tal manera que la información faltante no merme la información
total e incluso, tal vez la enriquezca. Además claro de seguir los procesos correspondientes a una indagación más
exhaustiva sin abandonar la labor de averiguar dicha información que ha causado
conflicto.

Finalmente, como conclusión, es innegable la aportación, la
utilidad y la finalidad que tiene la entrevista dentro del proceso psicológico
y la intervención en la psicología clínica. Sin embargo, hemos de reconocer los
vastos y amplios caminos que falta por recorrer, encontrando nuevas líneas de
funciones que nos proporciona este simple y a la vez complejo proceso de entrevista,
y la atrayente, fascinante y desafiante tarea de tomar parte como
entrevistadores, así como en muchas otras áreas, la práctica de la Psicología
Clínica permite toda una nueva serie de posibilidades, en cada uno de sus
campos. Es por lo tanto labor de quienes la estudiamos y la ejercemos, ir
develando estas nuevas opciones y las virtudes que de ellas se obtengan
servirán para el mismo fin, común, de optimizar la Psicología, en su área
clínica.
Fernando A. L.
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