Por Fernando Arrieta L.
La epilepsia es un
síndrome cerebral crónico de causas diversas, caracterizada por crisis
recurrentes debidas a una descarga excesiva de impulsos nerviosos por las
neuronas cerebrales, asociadas eventualmente con diversas manifestaciones clínicas
y para-clínicas. Las crisis pueden ser convulsivas o no convulsivas. No todas
las personas que padecen una crisis epiléptica se diagnostican de epilepsia. Se
consideran epilépticos cuando padecen por lo menos dos ataques, los cuales no
siempre son asociados a los temblores motores de una convulsión.
Una crisis epiléptica ocurre cuando una actividad anormal eléctrica en el
cerebro causa un cambio involuntario de movimiento o función del cuerpo, de
sensación, en la capacidad de estar alerta o de comportamiento. La crisis puede
durar desde unos segundos hasta varios minutos. Hay más de 20 tipos diferentes
de crisis epilépticas.
Los síntomas que experimenta una persona durante una crisis epiléptica dependen
del lugar en el cerebro en el cual ocurre la alteración de la actividad
eléctrica. Una persona que tiene una crisis tonicoclónica (también llamada de
gran mal) puede gritar, perder el sentido y desplomarse, ponerse rígido y con
espasmos musculares. Otro tipo de crisis epiléptica es la denominada crisis
parcial compleja, en la que el paciente puede parecer confundido o aturdido y
no podrá responder a preguntas ni instrucciones.
Otras personas tienen ataques muy leves que ni siquiera son notados por otros.
Algunas veces, la única manifestación de la crisis epiléptica es un parpadeo
rápido o algunos segundos de mirada perdida con desconexión del medio; a este
tipo de crisis epiléptica se lo denomina ausencia y es relativamente frecuente
en la infancia.
La epilepsia puede tener muchas causas; en unos casos es debida a lesiones
cerebrales de cualquier tipo (traumatismos craneales, secuelas de meningitis,
tumores, etc.) pero en muchos casos no hay ninguna lesión, sino únicamente una
predisposición de origen genético a padecer las crisis. Con tratamiento médico
es posible el control de las crisis en un elevado porcentaje de pacientes.
La epilepsia tiene diferentes manifestaciones que se determinan a través del
tipo de crisis epiléptica, así como a través de la etiología, del curso de la
enfermedad, de su pronóstico (desenlace probable de la enfermedad) y por último
a través de un diágnostico EEG ("curva de corriente en el cerebro").
El estudio del electroencefalograma no siempre informa que haya indicios de
epilepsia porque muchas veces algunos cambios eléctricos se producen en zonas
tan profundas dentro del cerebro que el electroencefalograma no los puede
detectar. Todos estos factores pueden ser muy diversos, según cada una de las
diferentes formas de la epilepsia.

¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia?
Existen varias formas de presentación de las crisis epilépticas. Las crisis
generalizadas pueden manifestarse con pérdida brusca de conocimiento con caída
al suelo, contractura de los músculos de las extremidades y de la cara seguidas
de sacudidas rítmicas. En otras oportunidades, especialmente en niños y
adolescentes, las crisis se presentan con una pérdida de conocimiento, sin
caída al suelo ni convulsiones, de segundos de duración, con rápida
recuperación.
Las crisis parciales pueden presentarse con sensaciones subjetivas extrañas o
difíciles de describir o con fenómenos auditivos, visuales, sensación de
hormigueo, etc. Estos síntomas pueden aparecer en forma aislada o dar paso a
una pérdida de conocimiento con movimientos automáticos de la boca, de las
manos o de otra parte del cuerpo. En otras oportunidades las crisis parciales
pueden presentarse con sacudidas de una extremidad o de la mitad de la cara,
sin pérdida de conocimiento.
Si bien hemos mencionado los tipos de crisis más habituales, existen otras
manifestaciones menos frecuentes que deben ser evaluadas por el especialista.
Además, una persona puede presentar más de un tipo de crisis.
Los distintos signos de alarma que advierten que se está produciendo un ataque
epiléptico pueden ser los siguientes:
La forma más típica, conocida también como gran mal es con movimientos de las 4
extremidades tipo sacudidas, se pierde la conciencia y el control de los
esfínteres, dura segundos o algunos minutos, cuando persiste se llama estado
epiléptico.
Otras formas son las conocidas como ausencias frecuentes en niños. Los síntomas
de una crisis pueden ser muy variados y repetimos, no siempre se altera el
estado de alerta del paciente.

Clasificación
Lo mismo que en las crisis epilépticas, se diferencia también en las epilepsias
entre formas dependiendo de si están acompañadas de
crisis generalizadas o focales.
Según la Comisión de la Liga Internacional contra la Epilepsia
las crisis epilépticas parciales se clasifican en:
Crisis parciales:
1. Crisis parciales simples: Son crisis cuyas manifestaciones clínicas
(síntomas o signos motores, sensitivos, autonómicos o psíquicos) y
electroencefalgráficos reflejan una descarga de un sistema de neuronas
localizadas en una parte del hemisferio cerebral sin alteración de la
conciencia.
2. Crisis parciales complejas (con compromiso del nivel de conciencia). Son
precedidos por un aura que señala el probable sitio de la descarga (olfatorio
temporal; visual occipital) asociados a alucinaciones visuales o auditivas,
temor, ira, etc. Son frecuentes ciertos gestos automatizados como movimientos
de la lengua, taquicardia, palidez, etc. Generalmente no dura más que unos
minutos.
Las causas de las diferentes epilepsias
pueden ser muy diversas.
La mayor parte de las epilepsias - de acuerdo a su motivación - son epilepsias
residuales, esto es epilepsias como "residuo", como "resto"
(Residuum) de un trastorno cerebral anterior, concluido. Estas epilepsias
residuales o de defecto pueden ser consecuencia de una enfermedad infecciosa
durante el embarazo (por ej. la rubeola), por falta de oxígeno durante el
nacimiento, por una encefalitis o meningitis padecida durante la niñez o por
una contusión cerebral sufrida a causa de un accidente.
Por un proceso de epilepsia se entiende por el contrario una
enfermedad-epilepsia, consecuencia de una enfermedad neurológica progresiva
(proceso en continuación, no concluido). El ejemplo más importante y común en
un proceso de epilepsia es el tumor cerebral; aunque también pueden conducir a
una epilepsia los trastornos vasculares o enfermedades metabólicas. Epilepsias,
que son manifestación (signo, "síntoma") de un trastorno cerebral
residual o procesual, se denominan epilepsias sintomáticas. Epilepsias, en las
que se presume un origen orgánico, pero que no puede ser probado, se denominan
epilepsias criptógenas (criptógena = probablemente sintomática).
Las epilepsias no son hereditarias, por lo que no pueden transmitirse a otras
generaciones.
A pesar de todo pueden aparecer en varios miembros de una familia. Esto se basa
en que, como en muchas otras enfermedades (por ej.
diabetes, reumatismo) - no la enfermedad misma, sino la predisposición a ésta
se transmite a la descendencia. Otros trastornos adicionales (por ej.
complicaciones durante el embarazo, parto, una enfermedad grave, una lesión en
la cabeza) puede ser el desencadenante de esta enfermedad. (Sin embargo no
siempre se puede identificar al factor desencadenante).

Esta forma de la epilepsia, que además está condicionada principalmente por una
predisposición genética, se denomina idiopática. La pregunta sobre el origen de
la enfermedad no ha podido aún ser respondida en aproximadamente un tercio de
todos las epilepsias.
Por lo dicho hasta ahora, podemos decir que cualquier individuo y a cualquier
edad puede padecer una epilepsia.
Etiología de la epilepsia según la edad.
Neonatos: Hipoxia e isquemia
perinatal.
Infección (meningitis, encefalitis, abscesos cerebrales).
Traumatismos craneoencefálicos (TCE).
Trastornos metabólicos (hipoglucemia,
hipocalcemia, hipomagnesemia, déficit de piridoxina).
Malformaciones
congénitas.
Trastornos genéticos.
Infancia, Crisis febriles. Infecciones. TCE. Tóxicos y defectos metabólicos.
Enfermedades degenerativas cerebrales. Idiopáticas.
Adolescencia: Idiopáticas. TCE. Infecciones. Enfermedades degenerativas
cerebrales. Alcohol.
18-35 años: TCE. Alcoholismo.Tumor cerebral|Tumores cerebrales (primarios y
secundarios).
35-50 años: Tumores cerebrales (primarios y secundarios). Accidente vascular
cerebral. Uremia, hepatopatía, hipoglucemia, alteraciones electrolíticas. Alcoholismo.
Existen una serie de mecanismos
que posiblemente intervienen en el desarrollo de la crisis epiléptica:
a. Cambios en las proteínas de
membrana.
b. Niveles alterados de neurotransmisores (GABA, glutamato) y neuropéptidos
endógenos. Alteraciones en el GABA. Potenciación de las respuestas mediadas por
receptores glutaminérgicos (NMDA?) con alteraciones en el flujo iónico.
c. Cambios en la relación intra y extracelular de iones. Aumento de iones
potasio en el espacio extracelular que favorece una hiperactividad constante.
d. Existen otras influencias colinérgicas y monoaminérgicas sobre la zona
epileptógena que pueden hacer variar su extensión intercrítica.
e. Teorías actuales hablan de posibles anomalías en la migración neuronal
durante la 7ª-10ª semana de gestación puede ser el denominador común de la
crisis.
f. Las neuronas del tálamo tienen una propiedad intrínseca: "Corriente en
T o corriente de bajo umbral" regulada por iones calcio. Genera
espículas/ondas a un ritmo de 3/seg. Así, en contraste con el pequeño tamaño de
estas neuronas talámicas, la corriente en T amplifica las descargas.
TRATAMIENTOS DE LA EPILEPSIA
La epilepsia así como las crísis epilépticas pueden en la actualidad recibir un
buen tratamiento. En principio la epilepsia tiene cura.
Al comienzo
del tratamiento se debe de examinar, si se puede
eliminar la causa de la epilepsia; en este caso se habla de una terapia causal (por ej.
la operación de un tumor cerebral, supresión o mitigación de un trastorno
metabólico).
En la mayor
parte de los casos esto no es posible - ya sea porque no se ha encontrado
ninguna causa o porque ésta no pueda ser eliminada (por ej. cicatrices,
malformación en el cerebro, predisposición). Se habla de terapia sintomática en
el tratamiento de estas epilepsias.
-terapia medicamentosa.
-terapia operativa.
La terapia
sintomática que se lleva a cabo en la actualidad es la terapia
"clásica" que se realiza en más del 90% de todos los enfermos
epilépticos a través de medicamentos inhibitorios de crisis (antiepilépticos).
En su mayoría esta terapia medicamentos se realiza a lo largo de muchos
años. Gracias a ello muchos de los pacientes tratados (aproximadamente un 60%)
no padecen crisis y en un más del 20% de los casos se consigue una mejora en
las crisis. La tolerancia de los antiepilépticos es buena en general; sin
embargo, en casos excepcionales, estos medicamentos pueden tener graves efectos
secundarios y ser perjudiciales para los pacientes. Por ello es absolutamente
necesaria una vigilancia facultativa regular de la terapia.
De cada diez
pacientes tratados con medicamentos...
... 6 no padecerán más crisis.
... 2 presentarán una mejoría
notable.
... 2 no experimentarán ninguna mejoría.
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