PERSONALIDAD ANTISOCIAL- PSICOPÁTICA Y SOCIOPÁTICA
(Breve Revisión)
Por Arrieta López Fernando H.
Definición
Es una condición psiquiátrica caracterizada por un comportamiento crónico de
manipulación, explotación o violación de los derechos de los demás y a menudo
es un comportamiento criminal, siempre en contra de los estándares sociales. Por
esto que, a pesar de que saben que están haciendo un mal, actúan por impulso
para alcanzar lo que desean, cometiendo en muchos casos delitos graves. Es
común que se confunda a la sociopatía con otras patologías de la misma clase,
como podrían ser la conducta criminal, la antisocial o la psicopatía. Pero son
trastornos, aunque relacionados, de diferentes características, con otros
tratamientos y consecuencias.
Características de la conducta antisocial
Por
medio del marco de evidencias de las conductas patentizadas en el individuo, se
puede catalogar la magnitud en la persona. Según Kazdin & Buela-Casal en su
estudio, se encuentran evidencias primordiales que son de guía para poder
identificar como algún trastorno clínico en la personalidad del individuo una
de estas son la frecuencia e intensidad de conductas. También, en las acciones
antisociales hay conductas de “baja frecuencia y alta intensidad” (Kazdin, Alan
E. & Buela-Casal, Gualberto, 1994), dando a entender que el significado se
determina por el alto alcance del producto de tal conducta que la frecuencia de
la conducta durante el desarrollo normal en el individuo (ej.: niño). Otra de las
características que se observa es la repetición, la longanimidad y magnitud de
la conducta en el individuo es, según los estudios realizados por los autores
mencionados, una guía para poder definir niveles de la conducta antisocial.
Como ejemplo tenemos la conducta de aislamiento, esta conducta puede que no
llame la atención a externos, pero su tiempo, es decir, su extensión si
conlleva un alto valor. Por tanto, en estos estudios, las características
presentes son combinadas con el proceso de determinación en índices clínicos de
la conducta antisocial. Quiere decir (según estudios), los niños que presenten
todos estos manifiestos como: gravedad en la conducta, frecuencia, y variantes,
no son justificados como para algún tratamiento clínico, ya que por su
desarrollo de identificación de la conducta esta en combinación con su
desarrollo normal.

Causas, incidencia y factores de riesgo
Los
trastornos de personalidad son patrones de relaciones y comportamientos
crónicos que interfieren con la vida de una persona durante muchos años. Para
hacer un diagnóstico del trastorno de personalidad antisocial, una persona
tiene que haber tenido primero un comportamiento durante la infancia que
encuadre dentro del diagnóstico de un trastorno de conducta.
La
causa de este trastorno se desconoce, pero se cree que algunos factores
genéticos y el maltrato infantil contribuyen a su desarrollo. Los individuos de
padres antisociales o alcohólicos están en mayor riesgo de desarrollar esta
condición. Así mismo, los hombres resultan muchísimo más afectados que las
mujeres y para nadie es una sorpresa que la condición sea común en la población
carcelaria. En los niños, el hecho de prender fuego y la crueldad con los
animales están ligados al desarrollo de la personalidad antisocial.
Síntomas
- Una
persona con trastorno de personalidad antisocial:
- Quebranta
la ley constantemente
- Miente,
roba y a menudo se involucra en riñas
- Descuida
su propia seguridad y la de los demás
- Demuestra
ausencia de culpa
- Tuvo en la
niñez un diagnóstico de trastorno de conducta o síntomas relacionados con dicha
condición
Signos "superficiales"
Los
individuos con trastorno de personalidad antisocial a menudo están enojados y
son arrogantes, pero pueden ser capaces de mostrar sensatez y encanto superficiales.
Es probable que tiendan a adular y manipular las emociones de otros y, con
frecuencia, están involucrados en problemas legales y alto consumo de drogas.
Tratamiento.
El de
personalidad antisocial se considera uno de los trastornos de la personalidad
más difíciles de tratar. Los individuos rara vez buscan tratamiento por su
cuenta y pueden iniciar una terapia cuando los obliga la justicia. La
intervención multidisciplinaria juega un papel de gran importancia en el
tratamiento. Incluidas la atención médica, psiquiátrica y psicológica.
Las
personas con trastorno de personalidad antisocial no logran admitir que están
frente a un problema que debe ser tratado (egosintonía). Es por ello que es
fundamental que exista un estímulo externo que les permita aceptar dicha
condición. Puede venir desde la propia familia como también desde la justicia,
que le ordene un tratamiento en vistas de los problemas que le puede acarrear.
Este
trastorno puede agravarse, en algunos casos, especialmente cuando la persona a
tratar tiene como hábito el consumo de drogas. Muchos tipos de terapia pueden
colaborar a sobrellevar de mejor modo la enfermedad. La terapia grupal puede
ser clave para hacer entender a la persona que puede interactuar con los demás
sin necesidad de violencia o desprecio. La terapia de comportamiento cognitivo
y la terapia de modificación pueden contribuir a alterar los patrones
problemáticos de pensamiento que el tratado posee y a estimular los
comportamientos positivos en sociedad.
Dentro
de la órbita psiquiátrica, los medicamentos se usan para combatir síntomas
específicos, como la agresividad y la irritabilidad. Los fármacos conocidos
como “antipsicóticos” han demostrado tener éxito en el tratamiento del
trastorno. Si bien se presupone que el TPA es una enfermedad crónica, algunos
síntomas -especialmente el comportamiento criminal- pueden ir disminuyendo con
lentitud con el paso del tiempo y un tratamiento adecuado.
Expectativas (pronóstico).
Los
síntomas tienden a alcanzar su punto máximo durante los últimos años de la
adolescencia y comienzos de la edad adulta. Algunas veces mejoran en edades
avanzadas de sus vidas.
Complicaciones
Entre
las complicaciones se pueden mencionar encarcelamiento frecuente (reincidencia
delictiva) y el abuso/dependencia frecuente del alcohol y otras drogas.
La
sociopatía, también conocida como trastorno de personalidad antisocial (TPA),
es una patología de índole psíquico que deriva en que las personas que la
padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales, como son
las leyes y los derechos individuales. Si bien, generalmente, puede ser
detectada a partir de los 18 años de edad, se estima que los síntomas y
características vienen desarrollándose desde la adolescencia. Antes de los 15
años debe detectarse una sintomatología similar pero no tan acentuada, se trata
del trastorno disocial de la personalidad.
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